
Aquí van algunos consejos para que las embarazadas puedan viajar tranquilas por todo el mundo sin temer a nada.
Puedes viajar donde te apetezca y por el medio que elijas hasta la semana 35 de embarazo.
Lo primero habrá que reducir los niveles de estrés que puede provocar un viaje. No te dejes llevar por el temor de perder un vuelo, ni dejes que el mal humor de un asistente de vuelo, te angustie.
Guarda tus energías. Estando embarazada tal vez no quieras participar de todas las actividades posibles para evitarte molestias posteriores. Sabes que el peso adicional puede provocar cansancio o pesadez en las extremidades si te pasas mucho tiempo de pie o andando. Tomate tu tiempo para realizar aquellos paseos y actividades que más te entusiasmen, y haz pequeños descansos en las visitas o caminatas.
Llevate bolsitas de snacks saludables y bebida para combatir el decaimiento y el cansancio. Las bebidas isotónicas son muy buenas para ello.
En el avión, reserva el asiento del pasillo. Tendrás la posibilidad de mover un poco mas tus piernas y será mas sencillo para ti en tus viajes al baño. Puedes hacer pequeños movimientos giratorios con tus pies para mantener una buena circulación.
Lleva calzado cómodo. No se te ocurra estrenar zapatos para viajar.
Consulta a tu médico sobre la necesidad y conveniencia de vacunación de acuerdo al destino de tu viaje.
Lleva ropa holgada y cómoda, fácil de colocar y de lavar. Que el tema del vestuario no sea un “problema”.
Haz valer tu especial situación: muchos museos e instituciones, tienen accesos especiales para embarazadas y niños y, en caso que necesites un descanso, pide tu derecho al asiento sin vergüenza.
Una pequeña mochila urbana debería ser suficiente para las necesidades del día. Cuando salgas de paseo en una ciudad nueva, lleva protección solar, gafas, un sombrero, agua y el material de información.
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